Noticia: La intolerancia al gluten en la infancia

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Fundación Mapfre

La enfermedad celíaca es una intolerancia al gluten de carácter permanente que, en la infancia, aparece entre los 6 y los 24 meses de edad. En los menores, la celiaquía puede afectar a su peso y desarrollo físico. El seguimiento de una dieta estricta, libre de gluten, que durará toda la vida es el único tratamiento de esta patología. Con ello se facilita la absorción de nutrientes y el desarrollo normal del niño.

La enfermedad celíaca es una intolerancia al gluten de carácter permanente que provoca, en individuos genéticamente predispuestos, una atrofia de las vellosidades del intestino delgado (por la que se lesiona el revestimiento del intestino delgado reduciendo el tamaño de dichas vellosidades) que afecta la capacidad de absorber los nutrientes de los alimentos. El gluten es una proteína que se encuentra en cereales como el trigo, la avena, la cebada, el centeno, el kamut, la espelta y el triticale.

Los grupos con mayor riesgo de padecer esta enfermedad son las personas con antecedentes familiares celíacos y las que padecen síndrome de Down. Los síntomas de la celiaquía varían en función de cada individuo. En menores de dos años, es habitual que estén irritables, tengan náuseas, vómitos y diarreas, y que su peso y desarrollo físico sea menor de lo esperado para su edad. Cuando la celiaquía aparece durante la infancia suele hacerlo entre los 6 y los 24 meses de edad.

Para diagnosticar la celiaquía basta con hacer un análisis de sangre específico que servirá como primera prueba para determinar la intolerancia al gluten, pero para obtener un diagnóstico definitivo es necesario efectuar una biopsia intestinal, es decir, extraer un fragmento de tejido y someterlo a examen histológico para poder detectar la atrofia eventual de las vellosidades intestinales.

El único tratamiento de la enfermedad celíaca consiste en el seguimiento de una dieta estricta libre de gluten durante toda la vida. Es muy importante prestar atención a los alimentos y fármacos que se consumen, ya que entre el 70-80% de los productos manufacturados contienen gluten (se emplea en la elaboración de conservantes, espesantes, colorantes, aromas, condimentos). No seguir una dieta sin gluten puede tener consecuencias graves, como por ejemplo: osteoporosis (deficiencia de calcio), anemia (deficiencia de hierro), enfermedades autoinmunes asociadas (diabetes, tiroides…) y neoplasias intestinales y extraintestinales (cánceres intestinales o extraintestinales).

Eliminar esta proteína de su alimentación permitirá una recuperación de las vellosidades intestinales y una remisión y posterior desaparición de los síntomas que harán que mejoren la apetencia, la absorción de nutrientes y el crecimiento normal del niño.